- Check e-mail less frequently
- Check amazon less frequently
- Work-out and loss a bunch of "peripherical" body(in Javi's terms: muscular fat)
- Get back in the path toward my Black Belt
- Finish reading Carroll's
- Read some novel, but has to be a good one, so I am calling for recommendations.(good one= well written and hooking history)
- Get an understanding of Quantum Field Theory, Standard Model and become proficient in calculations
- Get my f***ing degree and start my PhD. or at least, start getting money on a regular basis, you know, like every month for doing physics
Friday, January 02, 2009
New year's resolutions
Saturday, August 30, 2008
Guía del superviviente: Duchas frías
A veces la vida, tan imprevisible como es ella, te presenta pruebas para comprobar de qué material estás hecho. Y no importa lo precavido que tú creas que has sido, ella lo puede todo. Tu no. En este capítulo de mi guía para el superviviente en la vida moderna voy a hablaros sobre la temida prueba de las duchas frías.
Dejadme que expanda mi explicación sobre este peliagudo asunto. Para aquellos aventureros que aún disfruten de agua caliente usando un calentador de botellas de gas, la historia les resultará familiar. A los residentes en las zonas más avanzadas en infraestructuras del país, esta historia les puede aterrar demasiado, así que por favor, si creen que no podrán soportarlo, dejen de leer ahora. Como iba diciendo, cualquier persona cuyo suministro de agua a temperaturas elevadas dependa de la masa de gas que quede dentro de la botella estará acostumbrado a tomar precauciones para evitar la temida ducha de agua fría(¡helada!, hostia, siempre está helada). Como por ejemplo, comprar una nueva antes de que todas se gasten. Y sí, pensaréis que esto es algo tan obvio que no lo debería mencionar, pero ocurre aquí un fenómeno análogo al de la teoría mantenida por algunos sobre la probabilidad de la generación espontánea de papel higiénico en el baño. ¡Pero no! Ambas teorías son completamente erróneas y tanto el gas en la botella como el papel higiénico no se generan espontáneamente por fluctuaciones del vacío cuántico, por éste mecanismo fundamental de la naturaleza lo más que podría aparecer sería un par rollo de papel con su antirollo y se aniquilarían, emitiendo un par de fotones altamente energéticos. Igualmente ocurre con el gas. Así queda desechada la posibilidad de la regeneración espontánea de los suministros de gas dentro de la botella. También hay quien, siguiendo las técnicas de un niño de 9 años, que entierra una moneda de dos euros en una maceta para así obtener una planta de monedas, pone tierra y abono alrededor de la bombona. Otros lo llamamos: "el guarro que no saca la basura". Pero no, tampoco se obtiene gas para la bombona. Con lo que, de nuevo nada trivial creedme, la única opción que queda es llamar al repartidor de la bombona. Por supuesto, diciendo que eres el vecino de arriba y estando atento para dar el cambiazo. Y si no, pues bote y se paga.
Pero la vida, tan puta como es, puede ponerte en una situación muy dura y temida por todos: ¡El día que te quedas sin bombona! En esa peligrosa y horrorizante situación sólo hay dos opciones disponibles: ser treméndamente optimista respecto a la edad propia o aventurarse a una aventura que ni los primeros exploradores del Polo Norte pudieron imaginar.
La primera opción, como habréis imaginado, se basa en eso que dicen los niños pequeños de "mamá, hoy no me ducho, ya me duché ayer". Y oye, si estáis cómodos con la mierda sobre la piel, es una opción aceptable. Yo, personalmente, no lo estoy.
La segunda y mucho más temerosa opción es la que los aventureros, discípulos del Doctor Jones, seguimos. La primera vez, al contrario que para otras cosas, suele ser la que más dura pues, al menos en mi caso, el sonido del agua fría y su exhuberante visión frente a tus ojos, acojona. Y nunca mejor dicho puesto que la parte más delicada del asunto es la homónima y su superior(tanto anatómicamente como psicológicamente). Aquí hay que aclarar las reglas a seguir cuando se sale. De acuerdo a las leyes de la física, las cosas al disminuir la temperatura encogen. Pero el código de honor del aventurero sólo permite practicar la reanimación manual del aparato si inmediatamente después hay que causar buena impresión.
Cuando por fin se acumula el valor suficiente para entrar hay que hacerlo sin dudar, sin ir poco a poco y mojar toda la superficie en el menor tiempo posible. La sensación es horrorosa: se encoge el pecho y cuesta respirar. Pero se puede sobrevivir(a menos que estés tanto tiempo como el del barco grande que se hundió; nota: lo pongo así para no tener que pagar derechos de autor). Y una vez hecho, estás limpito y listo para la siguiente prueba que te ponga esa compañera de camino que es la vida.
Dejadme que expanda mi explicación sobre este peliagudo asunto. Para aquellos aventureros que aún disfruten de agua caliente usando un calentador de botellas de gas, la historia les resultará familiar. A los residentes en las zonas más avanzadas en infraestructuras del país, esta historia les puede aterrar demasiado, así que por favor, si creen que no podrán soportarlo, dejen de leer ahora. Como iba diciendo, cualquier persona cuyo suministro de agua a temperaturas elevadas dependa de la masa de gas que quede dentro de la botella estará acostumbrado a tomar precauciones para evitar la temida ducha de agua fría(¡helada!, hostia, siempre está helada). Como por ejemplo, comprar una nueva antes de que todas se gasten. Y sí, pensaréis que esto es algo tan obvio que no lo debería mencionar, pero ocurre aquí un fenómeno análogo al de la teoría mantenida por algunos sobre la probabilidad de la generación espontánea de papel higiénico en el baño. ¡Pero no! Ambas teorías son completamente erróneas y tanto el gas en la botella como el papel higiénico no se generan espontáneamente por fluctuaciones del vacío cuántico, por éste mecanismo fundamental de la naturaleza lo más que podría aparecer sería un par rollo de papel con su antirollo y se aniquilarían, emitiendo un par de fotones altamente energéticos. Igualmente ocurre con el gas. Así queda desechada la posibilidad de la regeneración espontánea de los suministros de gas dentro de la botella. También hay quien, siguiendo las técnicas de un niño de 9 años, que entierra una moneda de dos euros en una maceta para así obtener una planta de monedas, pone tierra y abono alrededor de la bombona. Otros lo llamamos: "el guarro que no saca la basura". Pero no, tampoco se obtiene gas para la bombona. Con lo que, de nuevo nada trivial creedme, la única opción que queda es llamar al repartidor de la bombona. Por supuesto, diciendo que eres el vecino de arriba y estando atento para dar el cambiazo. Y si no, pues bote y se paga.
Pero la vida, tan puta como es, puede ponerte en una situación muy dura y temida por todos: ¡El día que te quedas sin bombona! En esa peligrosa y horrorizante situación sólo hay dos opciones disponibles: ser treméndamente optimista respecto a la edad propia o aventurarse a una aventura que ni los primeros exploradores del Polo Norte pudieron imaginar.
La primera opción, como habréis imaginado, se basa en eso que dicen los niños pequeños de "mamá, hoy no me ducho, ya me duché ayer". Y oye, si estáis cómodos con la mierda sobre la piel, es una opción aceptable. Yo, personalmente, no lo estoy.
La segunda y mucho más temerosa opción es la que los aventureros, discípulos del Doctor Jones, seguimos. La primera vez, al contrario que para otras cosas, suele ser la que más dura pues, al menos en mi caso, el sonido del agua fría y su exhuberante visión frente a tus ojos, acojona. Y nunca mejor dicho puesto que la parte más delicada del asunto es la homónima y su superior(tanto anatómicamente como psicológicamente). Aquí hay que aclarar las reglas a seguir cuando se sale. De acuerdo a las leyes de la física, las cosas al disminuir la temperatura encogen. Pero el código de honor del aventurero sólo permite practicar la reanimación manual del aparato si inmediatamente después hay que causar buena impresión.
Cuando por fin se acumula el valor suficiente para entrar hay que hacerlo sin dudar, sin ir poco a poco y mojar toda la superficie en el menor tiempo posible. La sensación es horrorosa: se encoge el pecho y cuesta respirar. Pero se puede sobrevivir(a menos que estés tanto tiempo como el del barco grande que se hundió; nota: lo pongo así para no tener que pagar derechos de autor). Y una vez hecho, estás limpito y listo para la siguiente prueba que te ponga esa compañera de camino que es la vida.
Saturday, August 23, 2008
Da gusto que te partan la boca
Y no, no es una oscura y ahora pública perversión del menda. Es que, con esto de los juegos olímpicos, me he dado cuenta de lo mucho que hecho de menos el tatami. Muchísimo.
Y por fin parece que he encontrado un gimnasio donde entrenar. Así que, he desenpolvado mi malolienta armadura y sacado del lugar donde descansaban mis doboks.
¿Que por qué me van a partir la boca? Porque aunque la sensación al ponérmelo sea de pesar 15 kg menos, de ser 6 años más joven y de ser 15 veces más rápido, es sólo eso, una sensación. Y en cuanto me ponga delante de alguien de mi peso y que lleve entrenando un tiempo, me va a dar la del tigre. Aunque oye, yo tengo experiencia, y eso es siempre una ventaja. Lo mismo con eso puedo salvar los dientes.
Espero que esta vez no sea sólo que le de el viaje hasta Granada a todos los trastos sino que los pasee por algún que otro tatami y a ver si, oye ya puestos, me tinto de negro el cinto. Aunque esto es lo último que busco, si cae vale, y si no, por mi estupendo. La cosa es que ni siquiera sé si "seguiré siendo azul o marrón"; no tengo ninguno de los papeles de la federación y si encuentro algo es un carné de marrón lavado y sin plastificar, que no es que sea mucho. Lo dicho, yo sólo quiero intentar que me partan la cara y que no lo hagan.
Y por fin parece que he encontrado un gimnasio donde entrenar. Así que, he desenpolvado mi malolienta armadura y sacado del lugar donde descansaban mis doboks.
¿Que por qué me van a partir la boca? Porque aunque la sensación al ponérmelo sea de pesar 15 kg menos, de ser 6 años más joven y de ser 15 veces más rápido, es sólo eso, una sensación. Y en cuanto me ponga delante de alguien de mi peso y que lleve entrenando un tiempo, me va a dar la del tigre. Aunque oye, yo tengo experiencia, y eso es siempre una ventaja. Lo mismo con eso puedo salvar los dientes.
Espero que esta vez no sea sólo que le de el viaje hasta Granada a todos los trastos sino que los pasee por algún que otro tatami y a ver si, oye ya puestos, me tinto de negro el cinto. Aunque esto es lo último que busco, si cae vale, y si no, por mi estupendo. La cosa es que ni siquiera sé si "seguiré siendo azul o marrón"; no tengo ninguno de los papeles de la federación y si encuentro algo es un carné de marrón lavado y sin plastificar, que no es que sea mucho. Lo dicho, yo sólo quiero intentar que me partan la cara y que no lo hagan.
Friday, August 22, 2008
Reflexiones de un niñato
La fantasía de todo hombre se dice que es una noche con dos tías, pero eso quedó atrás. La fantasía actual es una noche con un equipo de natación sincronizada.
Estándar ISO 171819-30 para pollas
Aquí quiero proponer un nuevo estándar ISO. El 171819-30 para pollas. Se trata de una medida de catalogación booleana de miembros. Idem est, con este nuevo test se puede decidir de forma rápida qué es una polla ancha o estrecha y una de longitud normal o corta(elementos como Rocco Sifredi y Nacho Vidal se salen fuera de la escala).
La metodología es sencilla: Usando el rollo de papel higiénico gastado(es que así es más manejable) y con el miembro en posición de combate: si entra, es delgada, sino, es de grosor normal. Si entra y no sobresale, es corta. Si sobresale, es de longitud normal. Si no entra pero en el caso de entrar no sobresaldría, sería normal de gruesa y cortita. Y si no entra por grosor y en el caso de entrar sobresaldría, sería normal a secas.
El test puede ser generalizado para diferenciar entre normal y grande, usando para éste último caso el rollo de papel de cocina.
Además, esta prueba es mucho más higiénica(ja ja) que la del vaso de cubata.
La metodología es sencilla: Usando el rollo de papel higiénico gastado(es que así es más manejable) y con el miembro en posición de combate: si entra, es delgada, sino, es de grosor normal. Si entra y no sobresale, es corta. Si sobresale, es de longitud normal. Si no entra pero en el caso de entrar no sobresaldría, sería normal de gruesa y cortita. Y si no entra por grosor y en el caso de entrar sobresaldría, sería normal a secas.
El test puede ser generalizado para diferenciar entre normal y grande, usando para éste último caso el rollo de papel de cocina.
Además, esta prueba es mucho más higiénica(ja ja) que la del vaso de cubata.
Monday, August 18, 2008
¿Qué es un artista?
Yo entiendo que aquel que es capaz de captar la esencia de algo, ya sea una gran batalla o una de las pruebas de fuego en la vida de un hombre, de manera asombrosa.
O la naturaleza de las cosas.
O la naturaleza de las cosas.
Saturday, August 16, 2008
Sueños guarros
Sí, hola salidorros. ¿qué? ¿esperando que cuente alguna guarrada? Si es que siempre picáis. ¡Salidorros!
Pues no, no voy a contar ningún sueño guarro. Y eso que he tenido uno esta noche. Voy a contar, mientras lo hago(que no coño, que no voy a contar nada guarro), mis mañanas.
Sí sí, es algo que a nadie le importa un carajo. Pero yo cada día las disfruto. Te levantas, haces café y luego te sientas en un banquito de madera del porche con el sol pegándote en la cara. Lo cual es una putada a veces, se te cierran los ojos y no ves nada. Te tomas el café con los pajaros cantando(sí, aquí los pájaros cantan no es una frase para rematar el escrito), con un montón de árboles donde si te apetece(y es época, claro) te levantas del banco y recoges uno de sus frutos para servirtelo de desayuno. Aunque yo, eso en partircular, no lo recomendaría. La mayoría son cítricos que ya el gobierno americano nos quiso comprar una vez como arma biológica, dada la mala hostia que se gastan(i.e., 99% de ácito cítrico de media, con una desviación muy pequeña). Como iba diciendo, desayunas algo, aquí, al sol. Y luego bien sigues tirado un rato más al sol, o te pones a estudiar. Que estoy siempre me toca en Agosto y tengo la mala y no sana costumbre de repartirme los exámenes entre junio y septiembre.
Ale, voy a terminarme mi café al sol.
Pues no, no voy a contar ningún sueño guarro. Y eso que he tenido uno esta noche. Voy a contar, mientras lo hago(que no coño, que no voy a contar nada guarro), mis mañanas.
Sí sí, es algo que a nadie le importa un carajo. Pero yo cada día las disfruto. Te levantas, haces café y luego te sientas en un banquito de madera del porche con el sol pegándote en la cara. Lo cual es una putada a veces, se te cierran los ojos y no ves nada. Te tomas el café con los pajaros cantando(sí, aquí los pájaros cantan no es una frase para rematar el escrito), con un montón de árboles donde si te apetece(y es época, claro) te levantas del banco y recoges uno de sus frutos para servirtelo de desayuno. Aunque yo, eso en partircular, no lo recomendaría. La mayoría son cítricos que ya el gobierno americano nos quiso comprar una vez como arma biológica, dada la mala hostia que se gastan(i.e., 99% de ácito cítrico de media, con una desviación muy pequeña). Como iba diciendo, desayunas algo, aquí, al sol. Y luego bien sigues tirado un rato más al sol, o te pones a estudiar. Que estoy siempre me toca en Agosto y tengo la mala y no sana costumbre de repartirme los exámenes entre junio y septiembre.
Ale, voy a terminarme mi café al sol.
Wednesday, August 13, 2008
Back home
Pues sí, ya estoy de vuelta en las áridas tierras de la campiña sevillana. Y llevo tres días sufriendo durante el día cada vez que salgo del salón(único habitáculo donde hay aire acondicionado en mi casa). Supongo que pasar de lluvia un día sí y otro también a los 35-40ºC sin periodo de transición me he está rematando. O será que vengo más viejo de gabacholandia. Lugar donde los amables recepcionistas y porteros de los cines te dicen algo así como "c'est an anglais" para reirse mientras tu te rompes mentalmente por intentar entender algo de lo que dicen en la película, que naturalmente es en francés.
¡Y las putas series no convergen!
¡Y las putas series no convergen!
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